Corte ampara a comunidad La Candelaria y abre puerta para reconocer autogobiernos indígenas a nivel nacional
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Tejenapa, Chis. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) abrió este jueves la puerta para que, a nivel nacional, se reconozcan los autogobiernos indígenas y se les asignen recursos públicos para su administración directa. Sin embargo, en el fallo dejó claro que eso no implica la creación de un “cuarto nivel de gobierno”, como exigen comunidades de pueblos originarios.
Desde la plaza principal del municipio tsotsil de Tenejapa, Chiapas, y ante unas 2 mil personas reunidas para presenciar la primera sesión itinerante de la Corte, el Pleno aprobó por unanimidad de ocho votos el proyecto de la ministra Loretta Ortiz Ahlf, que concedió el amparo a la comunidad La Candelaria por la falta de reconocimiento de su gobierno comunitario y la omisión del Congreso estatal de legislar sobre autogobierno indígena.
La SCJN determinó que el Congreso de Chiapas incurrió en omisión legislativa al no establecer mecanismos para reconocer gobiernos comunitarios ni garantizar su acceso directo a recursos. Por ello, ordenó a las autoridades estatales y municipales a garantizar a La Candelaria, en 90 días naturales, el ejercicio del autogobierno y la entrega proporcional de recursos.
También al Congreso de Chiapas a legislar al respecto en un plazo de 180 días posteriores a la entrada en vigor de la ley general en materia de pueblos indígenas y afromexicanos en la materia, aunque esta todavía está en proceso en el Congreso federal.
La resolución de la Corte determinó que el Congreso de Chiapas incurrió en omisión legislativa relativa, al no establecer procedimientos ni mecanismos que permitan el reconocimiento de gobiernos comunitarios, su personalidad como sujetos de derecho público, la coordinación con autoridades y el acceso directo a recursos.
La potente explicó que el proyecto, que resuelve el amparo amparo en revisión 344/2025, se apoya directamente en la reforma de 2024 al artículo 2° constitucional, que reconoce que la nación mexicana tiene una composición pluricultural sustentada originalmente en sus pueblos indígenas.
“La Constitución establece su derecho a la libre determinación, a su autonomía, así como al derecho a decidir sus formas internas de convivencia y organización, a aplicar sus propios sistemas normativos, a elegir conforme a sus normas, procedimientos y prácticas tradicionales, a sus autoridades o representantes y a preservar y enriquecer sus lenguas, conocimientos y todos los elementos que constituyen su identidad”, explicó.
El ministro presidente, Hugo Aguilar Ortiz, destacó que la sentencia busca hacer efectiva la reforma del 2024 en el caso de La Candelaria, tras más de cinco años de litigio, para que el reconocimiento pase del texto constitucional a su cumplimiento real.
“Estamos reconociéndolos como sujetos de derecho. Ahora, reconocer a alguien no es nada más darle un papel y decir ‘te reconozco', sino que tiene implicaciones. Reconocer a la comunidad significa reconocer su asamblea, su autoridad y sus normas.
“Voy a decirlo así: antes nos daban el carácter como si fuéramos niños chiquitos. Ahí estábamos, teníamos derechos, pero no teníamos la capacidad para decidir. Y hoy, cuando el artículo 2º dice que somos sujetos de derecho público, la comunidad ya tiene capacidad jurídica, con todas sus implicaciones”, expuso.
En tanto, la ministra Yasmín Esquivel Mossa destacó que “con esta sentencia enviamos un mensaje claro de que el multiculturalismo y el reconocimiento de nuestros pueblos ancestrales es un pilar fundamental en nuestra democracia constitucional”.
Pese a que se trató de la primera sesión en territorio, sólo seis de los nueve ministros del Pleno acudieron al remoto lugar, ubicado a 92 kilómetros de la capital chiapaneca. Dos ministros, Giovanni Figueroa e Irving Espinosa sesionaron a distancia y la ministra María Estela Ríos González estuvo ausente.
Los ministros Hugo Aguilar, Lenia Batres Guadarrama, Sara Irene Herrerías y Arístides Guerrero García se camuflaron con vestimenta tsotsil; mientras Yasmín Esquivel y Loretta Ortiz mantuvieron la formalidad de la toga, agregando un distintivo propio de la comunidad de Tenejapa.
La mitad de las intervenciones se tradujo al tsotsil y al tseltal, lo que lentificó la sesión y dejó uno de los tres asuntos sin resolverse; después, la traducción dejó de realizarse.



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