Robert Kennedy Jr amenaza la salud pública y expone a EU a epidemias

El secretario de Salud, según críticos, es la principal amenaza a la salud pública de Estados Unidos, al exponer al país a futuras epidemias y poner en riesgo avances vitales en medicina.
Robert F. Kennedy Jr ha implementado una reducción dramática de personal del Departamento de Salud y Servicios Humanos, de 82 mil a 62 mil, afectando agencias críticas para la salud pública, entre ellas el Centro de Control de Enfermedades (CDC), la Administración de Alimentos y Drogas (FDA), los servicios de salud para la tercera edad y para los pobres (Medicare y Medicaid), y el Instituto Nacional de Salud, conocido como la corona de la investigación médica del país, entre otras.
Y eso es apenas en los primeros 100 días. El gobierno de Donald Trump está proponiendo una reducción severa de 26 por ciento del Departamento de Salud en su presupuesto federal para el próximo año fiscal, algo que la Asociación Americana de Salud Pública calificó de profunda amenaza a la salud de la nación. Agregó que es una ruta para desmantelar los servicios e infraestructura de salud de Estados Unidos y abandonar nuestra responsabilidad de proteger las vidas aquí en casa y en el mundo.
Esa secretaría maneja aproximadamente una cuarta parte del presupuesto federal. La restructuración, bajo el lema de eficiencia y mayor transparencia, literalmente está desmantelando o frenando actividades básicas que van desde investigaciones científicas sobre enfermedades como diabetes, sida y cáncer, hasta la capacidad de monitorear epidemias, programas de vacunación y el desarrollo de nuevas drogas vitales.
Minada, la capacidad de respuesta del CDC
La capacidad del CDC para responder a crisis y apoyar esfuerzos locales contra envenenamiento y contaminación ya se ha minado, y la propuesta de Trump es reducir su presupuesto a casi la mitad para el próximo año. Por ejemplo, la ciudad de Milwaukee envió una solicitud a la CDC para apoyar esfuerzos por deshacerse de plomo en la pintura en escuelas públicas. La respuesta que recibieron las autoridades de salud municipales fue: toda mi división fue eliminada hoy, y por los recortes no podremos apoyarlos.
A principios de abril, Georges Benjami, director ejecutivo de la Asociación Americana de Salud Pública –la principal asociación de profesionales de salud pública durante más de 150 años– detalló los recortes implementados por el secretario de Salud y advirtió de graves consecuencias. Declaró que como doctor, juré primero no causar daño y alzar la voz cuando veo daño hecho por otros. Insto a mis colegas a unirse conmigo y alzar la voz. El secretario Robert Kennedy es un peligro para la salud del público y debe renunciar o ser despedido.
Kennedy es famoso por ser escéptico sobre vacunas, y en el pasado ha indicado que éstas son parte del problema de salud y que incluso, junto con una teoría de conspiración, han causado el incremento exponencial de autismo en Estados Unidos. El secretario ha prometido detectar lo que causó la epidemia del autismo para septiembre. Pero el consenso científico es que no existe una epidemia, ya que la condición no es una enfermedad, y que el registro de más casos es resultado de una mayor capacidad de diagnosticar el autismo.
Pero Kennedy rechaza e ignora el consenso científico y ha contratado, entre otros, a David Geier para su gran investigación, un hombre que, con su padre, realizó investigaciones en su casa (no en un laboratorio) para llegar a conclusiones de que las vacunas han detonado una epidemia de autismo. El padre era doctor y su licencia médica fue revocada en por lo menos 10 estados. El hijo fue acusado en Maryland de practicar medicina sin una licencia porque, pues, no es doctor.



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